“El genocidio en Palestina ha desbordado los límites del Derecho Internacional Humanitario, dejando al descubierto la ineficacia de los organismos creados tras la Segunda Guerra Mundial.”
Sectores del norte global, sobre todo de EE. UU. y Europa, se han movilizado desde hace dos años contra la respuesta brutal y genocida contra más de 2 millones de palestinos como venganza por la rebelión armada de Hamás que mató a más de 1200 ciudadanos sionistas y tomó más de 200 rehenes desde octubre de 2023. Aunque la respuesta ha sido lenta por la cantidad de asesinados del pueblo palestino, ha crecido y vaticina optimistamente que el anhelado multilateralismo y el cambio de los organismos universales que se crearon para que no se repitieran las dos guerras devastadoras del siglo XX, para que estas instancias sean efectivas y superen su triste papel de caja de resonancia de las élites del mundo del norte global, sobre todo el sionismo y las élites de Estados Unidos y Europa.
Como ocurrió en Colombia en los dos períodos de Uribe Vélez (2002-2010), la élite sionista con su presidente a la cabeza: Netanyahu, no aceptó negociar la liberación e intercambio de los rehenes israelitas por decenas de miles encarcelados, incluso niños (solo hubo en un momento el intercambio humanitario por unos pocos retenidos) y, por el contrario, arremetió contra los ciudadanos palestinos causando en dos años más de 60.000 mujeres y hombres asesinados, centenares de heridos, de los cuales alrededor de 20.000 son menores de edad.
En el momento continúa el genocidio del pueblo palestino y han estallado por el aire los preceptos universales del Derecho Internacional Humanitario, DIH, y el Derecho Universal de Derechos Humanos, evidenciándose que los mecanismos que se tenían desde la Segunda Guerra Mundial mostraron su ineficacia, incluso su respuesta evasiva y lenta frente al genocidio. El ataque sin precedentes contra trabajadores del cuerpo médico, periodistas y trabajadores humanitarios demostró que esas entidades ya deben ser cambiadas desde una lógica no subalterna de los grandes poderes económicos y militares.
El Comité Internacional de la Cruz Roja, CICR, la Organización de Naciones Unidas, ONU, la Corte Penal Internacional, CPI, entre otros, han reconocido que el genocidio contra el pueblo palestino atentó directamente, incluso dinamitó los preceptos básicos de la base humanitaria en que se sostenía lo que denominan la civilización democrática. Los sectores democráticos, los pueblos socialistas y los sectores libertarios del mundo evidencian que, con el desvertebramiento de las bases del DIH desde esta respuesta militar del sionismo apoyado directamente por el gobierno de los EE. UU. y a veces frontal y en otras subrepticiamente los 27 países de la Unión Europea, Suiza, Gran Bretaña y los países escandinavos, se espera para la humanidad momentos aciagos donde el poder va a ser ejercido sin contrapesos y la lógica del corsario es lo que está rigiendo desde posiciones como las de Donald Trump, el sionismo, la OTAN y otros poderes hegemónicos en el mundo.
Las manifestaciones de jóvenes de las universidades más destacadas del mundo, que han ido creciendo en calidad y cantidad, y al día de hoy se logró una flotilla con más de 800 activistas, ex funcionarios estatales como una alcaldesa de Barcelona, un exalcalde de Ginebra y personas de varios países, la mayoría de Europa. Para resaltar, dos mujeres jóvenes de Colombia estuvieron en la flotilla, lo cual recuerda a las manifestaciones en los años 1960 contra el ataque imperialista gringo contra el pueblo de Vietnam.
Aunque la esperada respuesta de los sionistas fue impedir que la flotilla llegara con ayuda humanitaria a Gaza, se logró la concientización de millones de personas y gobiernos que se suman a pasar de lo declarativo a acciones con respecto a los negocios entre países y la élite sionista de Israel, como lo que anunció la cabeza del gobierno colombiano con la suspensión del TLC con Israel. Y contra el bloqueo y el genocidio, con la continuación de los ataques militares y el cerco por hambre a casi dos millones de palestinos, se ha planteado la creación de unas brigadas de paz armadas que hagan presencia en Gaza superando y enfrentando la intimidación que hace el sionismo con el uso de las armas nucleares. Acciones que se demostrarán en los días y no se queden sólo como expresiones para la tribuna.
Con respecto a la decisión de aislar más a los israelitas, desde el reconocimiento de más países y el reconocimiento en la ONU a los palestinos, y la cualificación de los líderes de muchos sectores que lograron superar el relato de la OTAN, los EE. UU., la élite sionista israelí y casi toda Europa, que justificaba el genocidio si el pueblo atacado tenía una expresión de rebelión armada como el Hamás.
Tanto así que se vuelve a debatir sobre el derecho a la rebelión consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de los Ciudadanos cuando los pueblos se levantan, incluso en armas, contra regímenes dictatoriales y oprobiosos.
Ahora se plantean, por ejemplo, en España, desde algunos sectores, que una agresión genocida y de saqueo a un pueblo puede ser respondida más allá de la diplomacia con fuerza armada multilateral, en línea de lo expresado en el preámbulo de los tres Convenios de Ginebra y el marco de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
